Inmigración y teatro chino
Vínculos culturales desde el río Perla
El teatro tradicional chino desarrollado en ultramar tiene su origen en el sur de China, específicamente en la región del delta del río Perla —que comprende Guangdong, Hong Kong y Macao—, y corresponde a la ópera cantonesa 粵劇 (Yueju en pinyin; Juet Kek en jyutping). Esta forma teatral fue el arte escénico de la diáspora: la expresión que acompañó a los migrantes chinos hacia las colonias de América y el Sudeste Asiático. Desde los inicios del proceso migratorio y la conformación de las comunidades chinas en ultramar hasta su consolidación, la ópera cantonesa estuvo estrechamente vinculada a la vida social, las costumbres, la economía y la historia de los inmigrantes. Tempranamente se posicionó como una manifestación artística central en la cultura y el entretenimiento, así como como un modelo de negocio itinerante articulado a través de circuitos transnacionales. La importancia que adquirió en la vida de los migrantes se explica por los profundos vínculos culturales forjados en el delta del río Perla, donde gozó de amplia popularidad y hegemonía gracias a su fuerte identificación con los sectores populares y sus prácticas rituales. En esta región, su presencia atravesó múltiples dimensiones de la vida social, cultural y religiosa: las representaciones formaban parte de celebraciones religiosas como los aniversarios de las divinidades chinas, ritos de purificación e inauguración de templos y de festividades como el Año Nuevo, el Festival de Medio Otoño, el Festival del Bote del Dragón y el Festival de los Fantasmas, y también eran ofrecidas como actos propiciatorios para las comunidades, clanes, familias y actividades comerciales.
Desarrollo temprano en América y vigencia
Los vínculos culturales que unían a los inmigrantes con la ópera cantonesa explican su temprana inclusión dentro del proceso migratorio chino en América y su permanencia en la vida social de las colonias chinas: en Estados Unidos, la inmigración comenzó en 1848, cuatro años después en 1852, llega a San Francisco la primera compañía teatral llamada Tong Hook Tong; en Perú inicia en 1849, seis años después en 1854, se formó un teatro en las Islas de Chincha; en Canadá, la inmigración empieza en 1858 y durante la década de 1860 se abren los primeros teatros en la ciudad de Victoria; únicamente en Cuba el teatro inicia tardíamente en 1875, tras 28 años de ocurrida la inmigración en 1847.
La ópera cantonesa se mantuvo vigente durante el cambio de siglo hasta la década de 1930 en Estados Unidos y en Canadá. El decrecimiento ecónomico de la Gran Depresión provocó el cierre de teatros y la paralización del circuito trasnacional de las compañías teatrales hacia América. Pese a este episodio, en la actualidad la práctica de la ópera cantonesa aún se mantiene entre los aficionados y actores amateurs, y se realizan presentaciones eventuales de compañías de ópera de Guangdong o Hong Kong. En Cuba, se vivió una epóca singular durante la década de 1940 y 1950 a través del esfuerzo de la compañía Kuoc Kong conformada por jóvenes actrices, hijas de inmigrantes chinos y cubanas, que aprendían sus libretos a través de transcripciones fonéticas del cantonés. En la década de los 2010, Caridad Amarán (1931-2024) y Georgina Wong (1929-), integrantes de la desaparecidad Kuoc Kong, buscaron revitalizar la ópera cantonesa en la comunidad china cubana a través de presentaciones esporádicas.
En Perú, las funciones de ópera cantonesa bajo el modelo itinerante de las compañías teatrales cesaron a partir de la década de 1940 en un proceso complejo que comprende una política migratoria adversa, una movilidad trasnacional debilitada por los efectos ecónimicos globales y la visión modernizadora de los teatro cinemas. Proceso que dio pase a una breve etapa de formación de asociaciones de actores entre los miembros de la colonia china con cualidades artísticas. Sin embargo, el teatro tradicional chino ha dejado de ocupar los espacios que tenía en la vida comunitaria en el sentido ritual, celebratorio, político y económico. No obstante, su memoria se preserva a través de recuerdos familiares, en la literatura, en la memoria oral y en las iniciativas artísticas contemporáneas de tusanes que reinterpretan su legado.
Bibliografía
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